Un desatasco quita un tapón. La pocería abarca todo lo que va enterrado: la fosa séptica de un chalet sin conexión al alcantarillado, el pozo de bombeo que eleva las aguas de un garaje bajo rasante, el colector privado que recorre una urbanización o la acometida nueva de una nave. Son trabajos que necesitan maquinaria pesada, oficio de obra y, con frecuencia, un permiso municipal.
En la Comunidad de Madrid esas necesidades se reparten de forma muy desigual. En la Sierra Oeste y en el suroeste siguen existiendo casas aisladas y fincas con pozo negro o fosa que hay que vaciar cada cierto tiempo. En las urbanizaciones del oeste, las redes privadas son extensas y las raíces de encinas y pinos encuentran cualquier junta abierta. En el sur metropolitano pesan más los garajes con pozo de bombeo y las naves industriales.
Cubrimos todo ese abanico con medios propios: camión cuba para vaciar y retirar residuos, agua a alta presión, cámara de TV para recorrer los colectores por dentro, detectores para encontrar arquetas enterradas y bombas para achicar. Cuando hay que construir, levantamos o rehabilitamos pozos, arquetas, galerías y acometidas con tubería de gres o PVC, y nos ocupamos de tramitar la licencia.