Toallitas húmedas
No se desintegran y forman cordones con la grasa. Prevención: una papelera con tapa junto al inodoro y avisar a toda la casa, también a las visitas.
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Toallitas, exceso de papel, un objeto caído, cal en la salida, una bajante que no respira o una cisterna que descarga poco. Cada causa deja su huella, y reconocerla te dice cómo evitar el próximo atasco.
El inodoro es el desagüe que más sólidos recibe de la casa y, a la vez, uno de los que tiene el recorrido más complicado. El agua y lo que arrastra tienen que superar el sifón interior de la porcelana, una curva que sube antes de bajar, y después pasar por el manguetón hasta la bajante. Todo depende de que la descarga de la cisterna llegue con fuerza suficiente.
Cuando algo falla en esa cadena, el atasco puede tener un origen muy distinto del que parece. A veces es evidente: alguien ha tirado lo que no debía. Otras, el inodoro se atasca con un uso normal porque la cal ha ido estrechando la salida, porque la cisterna descarga poca agua o porque la bajante del edificio no tiene buena ventilación.
Desatascar resuelve el síntoma, pero si no se corrige la causa el problema vuelve. Aquí repasamos las más frecuentes, cómo distinguirlas por la forma en que se comporta el agua y qué puedes hacer para prevenirlas.
La manera en que falla el inodoro es la mejor pista. Antes de coger la ventosa, fíjate en lo que hace el agua al tirar de la cisterna o al echar un cubo.
El papel higiénico está fabricado con fibras cortas de celulosa unidas débilmente, de modo que en contacto con el agua se separan enseguida. Las toallitas húmedas, en cambio, llevan fibras largas, a menudo mezcladas con fibras sintéticas, y un tratamiento para que no se rompan al usarlas. Esa resistencia es justo lo que impide que se deshagan en la tubería.
Que un envase diga «biodegradable» significa que acabará descomponiéndose con el tiempo, no que se desintegre en el trayecto hasta el colector. Por el camino, las toallitas se enredan entre sí, atrapan grasa y forman cordones que atascan inodoros, bajantes y, al final, las bombas de los pozos de bombeo de los garajes. La única prevención eficaz es tirarlas a la papelera.
En zonas de agua dura, la cal se deposita en la salida de la taza y en el manguetón. Es un proceso lento: el inodoro traga cada vez peor sin que nadie haya tirado nada raro. Mirando con una linterna hacia la salida puedes ver a veces una costra blanquecina o marrón.
La cisterna también influye. Un mecanismo mal regulado, con la boya demasiado baja, o una descarga escasa pueden no dar el empuje necesario para llevar el papel hasta la bajante; lo dejan a medio camino y ahí se acumula. Y está la ventilación: una bajante necesita aire para que el agua baje sin hacer vacío. Si la ventilación del edificio está tapada o mal resuelta, el agua de la taza es succionada, se oyen gorgoteos y la evacuación se vuelve lenta.
No se desintegran y forman cordones con la grasa. Prevención: una papelera con tapa junto al inodoro y avisar a toda la casa, también a las visitas.
Más información sobre toallitas húmedasMucha cantidad de golpe no tiene tiempo de deshacerse y tapona la curva. Prevención: tirar de la cisterna en dos veces cuando se usa mucho papel.
Más información sobre exceso de papelCepillos de dientes, juguetes, bastoncillos o tapones. Prevención: tapa bajada, estanterías lejos de la taza y vigilar a los niños pequeños.
Más información sobre objetos caídosEstrecha la salida de la porcelana y el manguetón poco a poco. Prevención: limpiadores antical suaves con regularidad y revisión si el atasco se repite.
Más información sobre cal en la salidaProvoca vacío, gorgoteos y evacuación lenta. Prevención: revisar con la comunidad las ventilaciones y válvulas de aireación del edificio.
Más información sobre bajante sin buena ventilaciónNo empuja lo suficiente y deja el papel a medio camino. Prevención: ajustar la boya y el mecanismo para que descargue el volumen correcto.
Al inodoro solo va papel higiénico. Toallitas, compresas, bastoncillos, pelo o restos de comida, siempre a la papelera.
Comprueba que se llena hasta la marca y que el pulsador de descarga completa vacía bien. Un mecanismo gastado se cambia con facilidad.
Una limpieza regular de la taza, incluida la salida, evita que la cal se acumule. Sin mezclar productos ni usar ácidos fuertes.
Si el agua baja más lenta o se oyen gorgoteos, actúa antes del atasco completo. Revisarlo pronto es más sencillo.
Algunas causas no dependen de lo que haces en casa. Si sigues buenos hábitos y el inodoro falla igual, o si los síntomas aparecen en varios baños o en varias viviendas, el problema suele estar en el manguetón, en la bajante o en el colector del edificio, y conviene que lo vea un profesional con cámara.
En la práctica, no. Aunque el envase lo indique, tardan mucho más que el papel en deshacerse y en el trayecto pueden enredarse con otras toallitas y con grasa. En edificios y en pozos de bombeo son una de las causas más habituales de atascos y averías.
Las pastillas en sí no suelen atascar, pero algunas pueden deteriorar las gomas del mecanismo con el tiempo y hacer que la cisterna descargue mal o pierda agua. Si notas que la descarga ha perdido fuerza desde que las usas, revisa el mecanismo.
Suele indicar que el aire de la bajante busca salida por el sifón de tu taza, ya sea porque hay un tapón aguas abajo o porque la ventilación del edificio no funciona bien. Si coincide con la descarga de otros vecinos, el origen está en la columna común.
Los modelos actuales están diseñados para evacuar con menos agua y funcionan bien con un uso normal. Los problemas aparecen sobre todo cuando se instala un inodoro de poca descarga en una instalación antigua, con manguetones largos o con poca pendiente, donde el agua no basta para arrastrar el papel hasta la bajante.
Sí. Con la inspección por cámara de TV vemos el manguetón y la bajante por dentro y localizamos cal, toallitas acumuladas, uniones desplazadas o tramos con contrapendiente. Así sabrás si basta con cambiar hábitos o hay que corregir la instalación.
Explícanos cada cuánto ocurre y qué síntomas notas. Te ayudamos a encontrar la causa y a resolverla. Teléfono gratuito: 900 535 078.